Científicos detectaron una cápsula del tiempo geológico de 32,000 km² oculta bajo 2 kilómetros de espesor, confirmando la existencia de valles y colinas que sobrevivieron a la erosión glaciar, revelando una estabilidad térmica inesperada en la Antártida Oriental.
Imagine un terreno similar a Snowdonia, en el norte de Gales, con sus crestas escarpadas y valles profundos, pero sepultado bajo una masa de hielo tan pesada que debería haberlo triturado hasta convertirlo en polvo. Este es el hallazgo que Stewart S. R. Jamieson y su equipo han revelado en la Tierra de Wilkes. Se trata de un paisaje de 32,000 km² —un área mayor que Bélgica— que ha permanecido «congelado en el tiempo» desde que el continente se cubrió de blanco.
La clave de este descubrimiento no reside en perforaciones directas, sino en la «lectura» de las cicatrices del hielo. Los investigadores utilizaron datos satelitales para identificar sutiles ondulaciones en la superficie de la capa de hielo de la Antártida Oriental (EAIS). Estas irregularidades actúan como un espejo de la topografía subyacente: donde hay una montaña enterrada, el hielo se eleva; donde hay un valle, se hunde.
El mapa resultante expone una topografía «fosilizada» de una complejidad sobrecogedora, donde montañas, cañones y valles fluviales han quedado suspendidos en el tiempo bajo el avance del hielo. La precisión de este nuevo atlas ha permitido identificar 31,445 colinas individuales —colosales protuberancias rocosas que se elevan al menos 48 metros desde el lecho— y un sistema de drenaje antiguo que incluye un canal escarpado de 6 kilómetros de ancho, cuyas paredes de 50 metros de altura se extienden a lo largo de 402 kilómetros, serpenteando bajo la masa glaciar.
“Este es el amanecer de una nueva metodología para escrutar las profundidades ocultas bajo el hielo”, afirma Stewart S. R. Jamieson, glaciólogo de la Universidad de Durham (Reino Unido).
Por su parte, Helen Ockenden, geocientífica de la Universidad de Grenoble Alpes (Francia) y coautora de la investigación, utiliza una analogía visual para dimensionar el salto tecnológico: “Antes tenías una cámara de película de píxeles granulada, y ahora tienes una imagen digital correctamente ampliada de lo que realmente está sucediendo”.
Un superviviente contra la física glaciar
Normalmente, el movimiento de una capa de hielo de dos kilómetros de espesor actúa como una lija gigante, erosionando la roca base. Sin embargo, en esta región de las cuencas de Aurora y Schmidt, el hielo se encuentra «congelado» a la base (ice-sheet basal freezing), lo que ha permitido que los ríos y valles formados hace más de 34 millones de años se mantengan casi intactos. Los datos indican que el paisaje fue tallado por ríos antes de que el enfriamiento global de la transición Eoceno-Oligoceno cubriera el continente.
Este hallazgo desafía las proyecciones previas sobre la fragilidad del centro de la Antártida. Si este paisaje sobrevivió a periodos de calentamiento pasados (como el Plioceno), sugiere que esta sección específica de la capa de hielo es más estable de lo que se creía.
Para la creación de este mapa, se combinaron imágenes satelitales de la superficie de la Antártida con la física del movimiento del hielo para estimar la topografía subglacial. Además, realizaron simulaciones informáticas para calcular todo el paisaje oculto y verificaron los resultados comparándolos con los mapas de radar existentes.
Con información de revista Science.

