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Una investigación liderada por la Universidad de Aalto sugiere que la población en zonas rurales ha sido sistemáticamente ignorada por los algoritmos satelitales.

¿Y si el censo global de 8.200 millones de personas fuera solo una estimación conservadora? Imagina intentar contar las hormigas de un jardín mirando solo desde un avión. Verás los hormigueros grandes, pero perderás de vista las colonias ocultas bajo el follaje. Algo similar le ha ocurrido a la demografía moderna. Durante décadas, hemos confiado en mapas de población que dividen el mundo en cuadrículas, pero un equipo de investigadores en Finlandia acaba de detectar una grieta masiva en estos datos: estamos subestimando drásticamente a quienes viven lejos de las luces de la ciudad.

El enigma de las presas

El equipo de Josias Láng-Ritter, de la Universidad de Aalto, no buscaba reescribir la historia de la población. Su objetivo original era entender cuántas personas habían sido desplazadas por la construcción de presas. Sin embargo, al comparar los registros gubernamentales de reasentamiento (datos reales sobre el terreno) con las bases de datos globales más prestigiosas como WorldPop o GHS-POP, la sorpresa fue mayúscula.

Los mapas fallaban. En las 307 zonas de estudio analizadas en 35 países, la población real era entre un 53% y un 84% superior a lo que decían los modelos. El problema es estructural: los algoritmos se calibran con ciudades, donde el cemento y las luces nocturnas son fáciles de ver desde el espacio. Pero en áreas rurales, donde las casas se mimetizan con el terreno o no hay electricidad, la humanidad se vuelve «invisible» para los sensores orbitales.

¿Hay miles de millones de personas «ocultas»? Aunque algunos titulares sugieren que podríamos ser hasta 2.000 millones más, los expertos mantienen la cautela. El estudio no propone una cifra total nueva, sino que alerta sobre una falla en las herramientas de medición. La buena noticia es que la precisión mejora: para 2010, el margen de error de WorldPop bajó al 32%, gracias a mejores satélites. Sin embargo, la brecha sigue siendo lo suficientemente grande como para cuestionar si la planificación de hospitales, carreteras y ayuda humanitaria está llegando a quienes realmente existen en el mapa.

Con información de Nature Communications.

Por Danny Ayala Hinojosa

Director de Ciencia1.comApasionado por la ciencia y la tecnología, los viajes y la exploración de ideas en general. Profesional en IT: aplicaciones web y análisis de datos. Hoy emprendiendo en periodismo digital.