Investigadores han hallado a 1.700 metros bajo tierra microorganismos capaces de transformar el dióxido de carbono en roca, una hazaña bioquímica que promete revolucionar la captura de emisiones industriales.
A veces, la solución a los problemas climáticos más grandes del siglo XXI no está en la atmósfera, sino a casi dos kilómetros bajo nuestros pies. En el Sanford Underground Research Facility (SURF), un antiguo yacimiento de oro en Dakota del Sur (EE. UU.), la doctora Tanvi Govil y su equipo han descubierto microorganismos extremófilos con una capacidad asombrosa: acelerar la captura de CO₂ y convertirlo en carbonato de calcio.
La analogía es sencilla: estos microbios actúan como «escultores químicos». Mientras que los métodos tradicionales de almacenamiento de carbono buscan simplemente guardar el gas bajo tierra durante años, este proceso biológico mineraliza el CO₂ convirtiéndolo en roca en cuestión de semanas.
El equipo de South Dakota Mines está extrayendo enzimas derivadas de estos seres adaptados a condiciones extremas —calor, acidez y alta presión— para diseñar sistemas de depuración industrial. La meta es implementar un sistema móvil capaz de procesar hasta una tonelada de CO₂ al día, utilizando estas herramientas biológicas para transformar emisiones de gases de combustión en materiales útiles, como aditivos para hormigón.
Aplicación industrial
La empresa spin-off Carb-N0, impulsada por los investigadores, busca validar este concepto con socios industriales para iniciar la producción de enzimas a escala comercial en 2027. Con un mercado global de captura y almacenamiento de carbono proyectado para alcanzar casi 20.000 millones de dólares en 2034, esta tecnología se posiciona como una pieza clave para la descarbonización de centrales eléctricas y grandes industrias.
Con información de Sanford Underground Research Facility.

