Este antropólogo, profesor de la Universidad de Michigan y del John Jay College of Criminal Justice de Nueva York e investigador del Centre National de la Recherche Scientifique de ParÃs, lleva años aplicando los conocimientos cientÃficos a la lucha contra el terrorismo.
Atran, que ha visitado Barcelona invitado por CosmoCaixa, advierte de que la aplicación del método cientÃfico a la lucha contra el terrorismo puede parecer extraña, pero asegura que no lo es en absoluto: "De una manera analÃtica y rigurosa, la ciencia puede confirmar teorÃas sobre religión, astronomÃa, biologÃa, terrorismo Y, por supuesto, en este caso, es mucho más efectiva que la polÃtica, porque en polÃtica hay mucha especulación. La mayorÃa de las hipótesis de polÃticos y periodistas son falsas", insiste el antropólogo.
El estudio de Atran empieza por el análisis de la organización social en la que se mueven los terroristas. "Descubrimos que, en general, son personas de lo más normal". Lo que les convierte en terroristas, dice, es la dinámica de los grupos en los que se mueven: "En algunas comunidades musulmanas de Europa y del norte de Ãfrica, gente dedicada a la criminalidad a pequeña escala se incorpora al terrorismo porque quieren ser algo más que pequeños ladrones. El terrorismo les da un significado. Todos tenemos sueños y deseos de ser algo más. Y no hay nada más estimulante que la guerra contra el mayor poder de la Tierra, Estados Unidos".
Hasta el momento, no se ha realizado ningún intento por observar cientÃficamente estos hechos. Atran sostiene que es necesario entrevistar a los terroristas. "Los responsables del 11-M se reunÃan en la carnicerÃa, en los cafés, en las barberÃas, que son los lugares donde se hace realmente la yihad, mucho más que en las mezquitas. En Lavapiés, las peluquerÃas sirven un poco de mezquitas, traen agua sagrada". Esa es la lÃnea de investigación: "Surgen procesos que evolucionan por sà mismos, como en biologÃa. El 11-M tuvo éxito, precisamente, porque no habÃa células organizadas ni controladas, pero, de vez en cuando, este tipo de proyectos sale adelante".
Atran lideró un estudio para la revista Science en el que criticaba que la negociación polÃtica clásica deja de lado todos los problemas simbólicos de ideales o de identidad cultural, y empieza por las negociaciones materiales: agua, territorio, recursos "Ofrecimos a colonos israelÃes en Gaza y Cisjordania mucho dinero por reconocer las fronteras de 1967 (antes de la Guerra de los Seis DÃas); lo mismo hemos hecho con los seguidores de Hamás. El resultado fue un aumento de rabia y violencia en los dos bandos". Cuando lo que se ofreció fue una disculpa, por parte israelÃ, y un reconocimiento del Estado judÃo, por parte palestina, el resultado fue un acercamiento, asegura el experto.
Publicado originalmente en Público (España)