investigadores de la Universidad de Harvard y el Broad Institute del MIT y Harvard Han creado un sistema llamado TimeVault, capaz de guardar la “memoria genética” de células vivas, algo que hasta ahora parecía ciencia ficción.
Durante décadas, los científicos soñaron con una herramienta que permitiera observar cómo una célula cambia con el tiempo, cómo responde al estrés y por qué, en algunos casos, se vuelve resistente a los medicamentos. Las técnicas tradicionales, como la secuenciación de ARN, destruían la célula y solo ofrecían una foto instantánea de su estado. TimeVault, en cambio, funciona como una máquina del tiempo celular: permite registrar la actividad genética y recuperarla días después.
El secreto está en unas estructuras naturales llamadas vaults, presentes en las células humanas. Los investigadores las modificaron para que funcionen como cápsulas microscópicas capaces de atrapar y proteger el ARN mensajero, que revela qué está haciendo la célula en cada momento. Una vez dentro, el material genético queda blindado contra la degradación.
Fei Chen, uno de los autores principales, lo explicó con una metáfora clara: “Es como una máquina del tiempo para la célula. Se puede observar cómo su pasado influye en el presente; por ejemplo, qué genes se activaron para que una célula cancerosa se vuelva resistente a los fármacos”.
La durabilidad del archivo es sorprendente. Mientras que el ARN libre suele desaparecer en unas 17 horas, dentro de los TimeVaults se mantiene intacto por más de cinco días. Además, cuando la célula se divide, las hijas heredan estas cápsulas, lo que permite seguir la historia genética de todo un linaje celular.
Kevin Yu-Kai Chao, primer autor del estudio, destacó: “Esta herramienta crea un vínculo entre el pasado y el futuro que antes no existía”. Para comprobarlo, sometieron células a estrés extremo, como calor o falta de oxígeno. Días después, al abrir los vaults, encontraron la grabación exacta de cómo habían reaccionado.
El impacto del hallazgo fue celebrado por Leonard Rome, el científico que descubrió los vaults en 1986:
“Estoy encantado de que se haya explotado esta partícula para aportar un método completamente nuevo de indagar la historia de una célula”.
Las aplicaciones médicas son enormes. En pruebas con cáncer de pulmón, TimeVault permitió detectar los cambios moleculares que ocurren justo antes de que las células tumorales se vuelvan resistentes a los tratamientos. Esto abre la posibilidad de diseñar terapias más eficaces y personalizadas.
De cara al futuro, los investigadores sueñan con perfeccionar el sistema para registrar múltiples momentos, como una “caja negra biológica” que guarde toda la película de la vida de una célula. Chen lo resume así: “Es la primera manera de observar realmente la historia de una célula y conectarla con el futuro. Creemos que surgirán muchas aplicaciones interesantes, tanto en investigación como en terapias”.
Este avance marca el inicio de una nueva era en la biomedicina, donde los científicos podrán estudiar no solo el presente de una célula, sino también su pasado y su legado, abriendo caminos para combatir enfermedades complejas como el cáncer.
Con información de revista Science.
