Paleoindio de la sabana de Bogotá con evidencia de sífilis. Imagen: IA / prompt: Danny Ayala HinojosaPaleoindio de la sabana de Bogotá con evidencia de sífilis. Imagen: IA / prompt: Danny Ayala Hinojosa

Investigadores reconstruyeron el genoma más antiguo jamás recuperado de la bacteria Treponema pallidum, responsable de infecciones como la sífilis, el pian y el bejel. El hallazgo se realizó en restos humanos del sitio arqueológico Tequendama I, en la Sabana de Bogotá, Colombia, con una antigüedad de aproximadamente 5.500 años.

El estudio, publicado en la revista Science, contó con la participación de especialistas de Estados Unidos, Suiza y Argentina, incluyendo al Dr. Miguel Delgado, investigador de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y del CONICET. Delgado destacó que este hallazgo “permite comprender mejor cómo las enfermedades han acompañado a las poblaciones humanas desde hace miles de años, adaptándose a sus cambios ecológicos y culturales”.

El hallazgo del genoma

El individuo analizado, conocido como TE1-3, era un cazador-recolector del Holoceno medio, de entre 45 y 60 años. Aunque no presentaba lesiones visibles en los huesos, un fragmento de su tibia reveló la presencia inequívoca de la bacteria mediante técnicas de paleogenómica. El ADN, muy degradado, fue extraído y secuenciado, mostrando que esta variante es una línea hermana temprana de todos los subtipos actuales de Treponema pallidum.

Lo más sorprendente es que, pese a su antigüedad, la bacteria ya poseía la misma virulencia que las cepas modernas, con capacidad de provocar infecciones sistémicas. Según los análisis, esta variante se separó del resto hace unos 13.700 años, lo que sugiere que la diversificación de la bacteria ocurrió mucho antes de lo que se pensaba.

Repercusiones históricas

El hallazgo reabre debates sobre el origen de la sífilis y otras treponematosis. La presencia de la bacteria en América miles de años antes de la llegada de los europeos respalda la hipótesis de que estas enfermedades ya existían en el continente y no fueron introducidas tras los viajes de Colón.

Los investigadores señalan que este descubrimiento demuestra que la historia de las enfermedades infecciosas es más compleja y antigua de lo que se creía. Además, aporta información valiosa para la medicina actual, ya que entender la evolución de los patógenos puede ayudar a mejorar tratamientos y estrategias epidemiológicas.

Con información de revista Science.

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