Una posibilidad imaginada dl planeta TOI-715-b. Imagen: IA / prompt: Danny Ayala HinojosaUna posibilidad imaginada dl planeta TOI-715-b. Imagen: IA / prompt: Danny Ayala Hinojosa

La NASA anunció el hallazgo del planeta TOI-715 b, una “supertierra” ubicada a 137 años luz de nuestro sistema. Este mundo rocoso, más grande que la Tierra, se encuentra en la zona habitable de su estrella, lo que significa que podría albergar agua líquida y vida.

Lo más sorprendente es que su año —el tiempo que tarda en dar una vuelta completa alrededor de su estrella— dura apenas 19 días terrestres. Este dato desconcertante ha dejado a los astrónomos con más preguntas que respuestas. ¿Cómo puede un planeta tan cercano a su estrella mantener temperaturas compatibles con la vida?

La clave está en su estrella anfitriona: una enana roja de tipo M, mucho más pequeña y fría que nuestro Sol. Gracias a esto, TOI-715 b puede orbitar a una distancia muy corta sin convertirse en un horno abrasador. Los modelos sugieren que, si su atmósfera lo permite, podría mantener un clima moderado.

El planeta tiene aproximadamente 1,5 veces el diámetro de la Tierra y una masa cercana a tres veces la terrestre, lo que confirma que se trata de un mundo rocoso y no de un gigante gaseoso. Fue detectado por el telescopio espacial TESS, especializado en encontrar exoplanetas mediante la técnica de los tránsitos. Su “año exprés” es, además, una ventaja para los científicos: permite observar múltiples órbitas en poco tiempo y recopilar datos con rapidez.

Sin embargo, los expertos advierten que estar en la zona habitable no garantiza la existencia de océanos ni de vida. La atmósfera de TOI-715 b sigue siendo un misterio. Factores como el efecto invernadero, la composición química o la actividad volcánica podrían convertirlo en un mundo estéril.

El investigador Renyu Hu, del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, comentó: “Estos mundos son realmente muy emocionantes. No solo por la posibilidad de vida, sino por lo que nos enseñan sobre la supervivencia de las atmósferas bajo diferentes condiciones estelares”.

Por ello, TOI-715 b ya está en la lista de objetivos prioritarios del telescopio James Webb, que tiene la capacidad de analizar atmósferas en busca de vapor de agua o gases clave. Sea cual sea el resultado, este descubrimiento no solo nos habla de otros mundos, sino que también nos recuerda lo frágil que es el equilibrio climático en nuestro propio planeta.

Con información de NASA

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